El invierno es el momento perfecto para restaurar, fortalecer y proteger tu cuerpo desde adentro. Durante esta temporada solemos movernos menos, consumir más harinas, azúcares, comidas reconfortantes pero pesadas, bebidas calientes estimulantes y pasar más tiempo en espacios cerrados. Todo esto, sin darnos cuenta, sobrecarga nuestros sistemas de detoxificación, debilita la digestión y apaga nuestra energía mental.
El invierno no es para exigirle al cuerpo, es para apoyarlo. Es la estación ideal para limpiar suavemente, nutrir profundamente y preparar el organismo para renacer con fuerza en la primavera.